Balón gástrico o intragástrico

Los primeros días con el balón gástrico

Una intervención para colocar un balón gástrico en el estómago es uno de los tratamientos que se suelen contemplar de cara a luchar contra la obesidad y que pueden practicar médicos con amplia experiencia en este tipo de tratamientos como puede ser el Dr. Pujol Rafols. Sin embargo, a la hora de someternos a una operación de instalación de balón gástrico es fundamental conocer cómo serán nuestros primeros días.

Y es que los primeros días con el balón gástrico suponen una diferencia fundamental al tipo de vida que estábamos llevando hasta el momento. De pronto, vamos a tener un balón gástrico instalado en nuestro estómago que no comporta ningún tipo de riesgo (pues está hecho de materiales específicamente diseñados para no suponer ningún problema para la salud) pero que sí que modificará mucho nuestras pautas de alimentación.

Así, el balón gástrico lo que hace es inhibir nuestro apetito al generar una sensación de saciedad en nuestro estómago. El balón gástrico “engaña” a nuestro organismo al generar una sensación de gran plenitud con una pequeña ingestión de comida. En los primeros días con el balón gástrico, sin embargo, podemos experimentar algunas consecuencias negativas como podrían ser los vómitos o las náuseas; pues cabe la posibilidad de que el estómago, al sentir un cuerpo extraño en su interior, pueda intentar expulsarlo.

El balón gástrico puede provocar náuseas y vómitos los primeros días

Este tipo de síntomas suelen durar varios días y suelen acabar desapareciendo de forma espontánea. No obstante, si no sucediese así, expertos en la materia como el Dr. Joan Pujol Rafols, aconsejan acudir a un especialista para examinar qué pautas seguir de cara a solucionar este problema que no suele revestir demasiadas complicaciones.

Durante los primeros días con el balón gástrico, otra de las cosas que debemos tener en cuenta es que no por habernos sometido a esta operación nos hemos curado del problema que causaba la obesidad. Así, es fundamental que durante los primeros días con el balón gástrico cambiemos por completo nuestra forma de alimentarnos y empecemos a reducir efectivamente la ingesta de comida y de calorías para proceder a adelgazar.

Es fundamental tener en cuenta que la colocación de un balón gástrico no nos hace adelgazar por sí misma; si bien es cierto que esto inhibe el apetito, es necesario complementar este tratamiento adoptando otras pautas de conducta como la modificación de nuestra dieta y, también, realizando una rutina de ejercicios físicos adaptada a cada paciente y circunstancia. Además, puede ser necesario el incluir algunos suplementos vitamínicos o nutricionales durante los primeros días e incluso meses con este tratamiento para complementar nuestra dieta.

Por último, otra cosa que tenemos que tener en cuenta es que tenemos que cambiar por completo nuestra disposición psicológica y comprometernos a cambiar de modo de vida ya que el balón gástrico que pueden colocar profesionales de la talla del Dr. Joan Pujol Rafols no es por sí solo una solución, sino una excelente ayuda para tener una mejor calidad de vida y poder adelgazar y vivir una vida sana.

 

La piel después del bypass gástrico

Una de las preguntas que más personas se hacen, a la hora de someterse a un bypass gástrico en la clínica del Dr. Joan Pujol Rafols es qué va a suceder con su piel, una vez que hayan perdido toda es a cantidad de grasa.

Y es que, como todo el mundo sabe, la piel tiene la capacidad de ir ampliando su superficie a medida que ampliamos de volumen y subimos de peso y, de igual modo, va reduciéndose y adaptándose a nuestro cuerpo a medida que bajamos de peso. Sin embargo, cuando se pierde una gran cantidad de peso de forma repentina hay consecuencias para la piel que no puede “seguir este ritmo”. ¿Cuáles son estas consecuencias en el caso de un bypass gástrico?

El Dr. Pujol Rafols señala que los cambios que se producen en la piel son consecuencia, no de la intervención quirúrgica del bypass gástrico en sí, sino de la pérdida de peso. Así, estas consecuencias son de varios tipos. Por una parte,vamos a ver cómo las estrías se notarán más y cómo la piel colgará más en lugares donde antes estaba tersa a causa de la grasa.

El bypass gástrico afecta a la piel por lo que se adelgaza

Otro problema que pueden sufrir las personas que han de ser sometidas a un bypass gástrico es la sequedad de la piel. Así, el Dr. Pujol Rafols nos advierte de que las personas que se han sometido a un bypass gástrico tienen una peor absorción de los nutrientes y de las vitaminas liposolubles; lo que puede hacer que la piel se vea reseca y pueda darnos la impresión de que se desescama o se rompe con facilidad como consecuencia de la falta de ácidos grasos y de las vitaminas liposolubles, como la A, B, E y K”.

Además, no todo el cuerpo sufrirá de igual forma los cambios. Los bypass gástricos afectan más, en lo que a la piel se refiere, a las zonas de los brazos, piernas y abdomen, que es donde más se notará la flacidez de la piel. Además, el impacto dependerá no sólo de la amplitud de la cirugía, sino también del tipo de piel. De esta manera, las personas jóvenes son las que menos impacto negativo tienen, pues con la debida rutina de ejercicios, su piel se recupera rápidamente y no sufre apenas ningún tipo de problema.

En el otro extremo de la balanza, en cuanto a las consecuencias negativas para la piel de someterse ea un bypass gástrico, estarían colectivos como las mujeres que ya hayan sido madres. En este caso, las consecuencias para la piel se centrarían en la zona del pecho y las mamas. También, en el caso de que el bypass gástrico haya sido de una envergadura mayor de la normal, también puede tener unas consecuencias bastante notorias.

Sin embargo, la buena noticia es que en ocasiones se pueden realizar intervenciones para solucionar las consecuencias negativas del bypass gástrico. Así, en ocasiones, se realiza una intervención de cirugía estética reconstructora una vez hecho el bypass gástrico, eliminando así las consecuencias estéticas negativas y haciendo que los pacientes se encuentren mucho más cómodos con su nuevo cuerpo.

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"Tu cirugía en buenas manos"

Contactar con el Dr. Joan Pujol Rafols: https://www.cirugiayobesidad.es/contacto

 

 

 

 

Balón gástrico, una opción contra la obesidad

Para aquellas personas que padecen obesidad mórbida, y a las que el ejercicio o las dietas milagrosas no les han servido de ayuda, la colocación de un balón gástrico puede ser una opción contra la obesidad. Eso sí, no milagrosa. Para su efectividad, tras la retirada de este elemento será necesario seguir un riguroso tratamiento.


Someterse a una operación quirúrgica no es un juego, sino que debemos estar preparados psicológicamente antes de pasar por el quirófano. Son importantes las sesiones previas con nuestro médico especialista, el cual intentará analizar nuestro caso y poner en práctica otros métodos antes de proceder a la inserción del balón gástrico. Es nuestra obligación preocuparnos por el procedimiento que se sigue en la operación y los efectos que ésta causará en nuestro organismo, si los hubiese.

La operación de colocación del balón gástrico suele oscilar entre los 3.000 y los 6.000€. Como bien sabemos, consiste en la introducción de un catéter por el esófago hacia el estómago, a través del cual se colocará un globo lleno de suero (solución salina fisiológica) dentro de éste. ¿Puede romperse el balón? Aunque es poco frecuente, el paciente percibirá si el elemento se ha roto o se ha desinflado, ya que la solución salina está coloreada con un colorante azul que permitirá que nos percatásemos del percance rápidamente y pudiésemos solicitar ayuda médica inmediata. Hemos hablado de suero, aunque también es común que el balón gástrico sea inflado con aire.

El candidato ideal para ser sometido a una operación de inserción de un balón gástrico es aquella persona que posea un Índice de Masa Corporal superior a 35, con obesidad mórbida y que tras numerosos tratamientos no haya logrado resultados efectivos. Éste también será el paso previo a una operación de cirugía mayor, como la banda gástrica o el bypass gástrico. No obstante, habrá pacientes que no sean adecuados para someterse a este procedimiento: aquellos que sufren trastornos de coagulación, úlceras de estómago, hernia de hiato de 5cm o más; personas alcohólicas y drogadictas; mujeres embarazadas; quienes ya se hayan sometido previamente a una cirugía gástrica; personas que ingieren medicamentos anti-inflamatorios y pacientes que padecen enfermedades hepáticas graves o enfermedad de Crohn (ésta aumentará el riesgo de obstrucción intestinal).

Es importantísimo ponernos en manos de los mejores profesionales, ya que la importancia no solo recala en la operación en sí, sino también en la previa (seguir un régimen bajo en calorías con asesoramiento nutricional) y en el postoperatorio, debido a que la colocación del balón gástrico solo dura seis meses como máximo. En este tiempo podríamos perder una media de entre 12 y 25 kilos, aunque para mantenernos y no recuperar lo perdido tendremos que seguir un tratamiento estricto. ¿Qué ventajas nos reporta la colocación del balón gástrico?

  1. Técnica menos invasiva: El paciente no necesita ser sometido a una operación de cirugía, salvo si se inserta un balón de aire, ni anestesia general.
  2. Técnica sencilla: La operación de inserción del balón gástrico se considera simple, segura y cómoda para el paciente.
  3. Es reversible: Una vez colocado el balón gástrico, éste podrá retirarse por vía endoscópica en cualquier momento.
  4. Procedimiento económico: Al no requerir que el paciente permanezca en el hospital durante largos períodos de tiempo, el coste de la operación será menor.
  5. Mejoras en otros aspectos: Como en la hipertensión arterial, diabetes, problemas respiratorios, apnea del sueño y osteoartritis.

El postoperatorio también requiere ciertos cuidados, ya que el balón gástrico podrá provocarnos efectos secundarios (vómitos, náuseas, indisposición, úlceras, etc.). Es importantísimo seguir una dieta baja en calorías, según los consejos de nuestro nutricionista, debiendo ésta ser líquida durante las primeras semanas e incorporando alimentos sólidos de forma progresiva. No obstante, deberán evitarse alimentos ricos en grasas, gases y azúcares, realizar alguna actividad física de forma rutinaria y asistir mensualmente a nuestro especialista para llevar un control periódico tras la retirada del balón gástrico.

El balón gástrico es sin duda una solución temporal, rápida y a tener en cuenta si se desea perder peso en beneficio de nuestra salud. No obstante, de nosotros dependerá que todo esfuerzo económico y psicológico haya merecido la pena. 

 

Las claves de la alimentación en personas con balón gástrico

Una vez finalizada la operación, nos preguntaremos; ¿qué tipo de alimentos podremos ingerir en los próximos días? Nuestro médico nos dará las  claves de una dieta equilibrada que deberemos cumplir de forma estricta si no queremos volver a caer en la obesidad y si queremos conseguir la adaptación del balón gástrico.


La operación de colocación del balón gástrico consiste en introducir un globo de silicona en el estómago del paciente mediante un endoscopio a través de vía oral. Una vez ubicado en el estómago se llenará con suelo fisiológico, lo cual reducirá nuestra percepción de hambre y aumentará nuestra sensación de saciedad. A continuación nuestro dietista nos dará las claves de la alimentación que deberemos seguir en las próximas semanas durante los días que tendremos el balón gástrico.

La primera semana será la más complicada. Los primeros dos días tendremos dolores abdominales que nos provocarán la necesidad de vomitar con frecuencia, ya que nuestro cuerpo no está acostumbrado al balón gástrico y tendrá el deseo de expulsar ese elemento extraño. Durante estas dos primeras jornadas será recomendable tomar líquidos isotónicos y polos de hielo fríos para rehidratar. A partir de estos dos días, el paciente seguirá cuatro fases alimenticias de siete días cada una.

1.      Fase líquida: Se incorporan alimentos líquidos y fríos que no sean ni estimulantes ni irritantes. Ingeriremos alimentos magros y líquidos que nos aportasen los minerales y las vitaminas necesarias para evitar que nos deshidratemos. Así pues, agua, zumos sin azúcar, infusiones, leche, yogures desnatados y caldos vegetales desgrasados constituirán nuestra dieta sin afectar al balón gástrico.

2.      Fase semilíquida: Además de los alimentos citados en la fase anterior, se podrán introducir sémolas y tapioca en los caldos, así como purés semilíquidos de verduras acuosas y yogures de consistencia normal. ¡Ánimo, ya quedan menos días con el balón gástrico en nuestro cuerpo!

3.      Fase pastosa: La tercera semana, tras la incorporación del balón gástrico, vendrá marcada por la incorporación de alimentos de mayor consistencia y fáciles de masticar. Leche, yogures, cereales, galletas sin azúcar, cremas de verduras, carnes y pescados, y purés de frutas constituirán nuestra dieta, además de los ya citados líquidos para no deshidratarnos. La “dieta pastosa” presume de ofrecer alimentos proteicos triturados.

4.      Fase normal: La cuarta semana, y se prolongará también durante la quinta y la sexta semana tras la incorporación del balón gástrico, nuestra alimentación se basará en incluir alimentos íntegros, pero de consistencia blanda. Al estar nuestro estómago todavía en fase de adaptación, los alimentos deberán ser de poco volumen para no forzarlo demasiado: agua, infusiones, caldos, zumos de frutas sin azúcar, leche y yogur, sopa de vegetales, puré de vegetales, crema de verduras, verduras cocidas, sopas de pasta, puré de frutas, comporta de frutas, cereales, galletas sin azúcar, pan tostado, arroz, pasta, carnes magras en guiso, pescados hervidos, huevos escaldados, jamón york y pechuga de pavo.

El balón gástrico no dura toda la vida. A los seis meses de su implantación, éste será retirado por lo que es necesario que el paciente tenga una cierta disciplina dietética para modificar sus hábitos alimenticios y su estilo de vida. La elaboración de menús semanales o de la lista de la compra por un dietista, ayudarán al paciente a no recaer y recuperar el peso perdido una vez retirado el balón gástrico, es decir, que no se produzca el famoso “efecto rebote”.

 

 

 

Quítate el miedo al balón intragástrico con estas 10 claves

La colocación de un balón gástrico en el estómago se ha convertido en una de las técnicas más exitosas para la pérdida de peso. Sin embargo, aún son muchos los pacientes que literalmente dicen “tener miedo” ante esta técnica que, sin embargo, no reviste problema alguno. Para ello te damos 10 claves para no tener reparo ante la elección de esta técnica. 


El número de pacientes que se decide por el Programa Balón Intragástrico (BIB) para la pérdida de peso aumenta. No se trata de una cirugía al uso, simplemente de un método totalmente seguro y sin complicaciones que sacia el hambre del paciente y le ayuda a bajar de peso de una forma natural. Un programa que consiste en la inserción de un balón de silicona suave y expansible que se introduce en el estómago a través de la boca sin necesidad de cirugía y bajo sedación.

Antes de llevar a cabo la inserción, el médico lleva a cabo un examen inicial del estómago a través de un gastroscopio para observa si existe alguna anormalidad en el mismo antes de la colocación del balón. Si no se encuentra ningún tipo de problema, vez en el estómago, éste se llena con una solución salina estéril para que pueda pasar al intestino y flotar libremente dentro del estómago. El tiempo invertido en colocar el balón varía, entre 20 y 30 minutos.

Más tarde, médico controla que el dispositivo está bien colocado, permitiendo al cabo de unas horas regresar a casa. El balón debe permanecer entre 6 y 8 meses en el estómago, tiempo tras el que será retirado y más tarde, durante estos meses deberá asistir a consultas de seguimiento. La retirada del balón será de la misma manera en que fue colocado, por medio de endoscopia y bajo sedación.

¿Por qué no debes tener miedo al balón intragástrico?

1. No hay cirugía. No se trata de una intervención quirúrgica por lo que disminuyen de forma considerable la aparición de contraindicaciones.

2. No hay ingreso hospitalario, situación que echa para atrás a muchos pacientes ante su desconocimiento respecto a estas técnicas.

3. Es una técnica de máxima seguridad, sin riesgo para el paciente en ningún momento.

4. Son decenas de miles los pacientes que cada año optan por esta técnica para adelgazar consistente básicamente en saciar la ansiedad y el apetito.

5. El paciente aprenderá nuevos principios de nutrición y hábitos de vida, para lograr una pérdida de peso mantenida.

6. No hay dolor a la hora de introducir el balón ya que se produce bajo sedación.

7. Son muy pocos los efectos secundarios que supone esta técnica. No revista la mayor problemática en la recuperación.

8. Se puede volver a la rutina diaria después de su inserción sin ningún tipo de problema ni baja médica.

9.  Es una de las mejores soluciones para personas con obesidad mórbida y que presentan problemas serios para cirugías.

10. Tan solo se tarda como mucho 30 minutos a la hora de insertar el balón gástrico en el estómago del paciente.

 

¿De qué está hecho un balón intragástrico?

El balón intragástrico se ha convertido en la mejor opción para aquellas personas que quieren adelgazar sin tener porque someterse a una cirugía. Sin embargo, la falta de información sobre esta técnica puede provocar el recelo de ciertas personas que, entre otras cuestiones se preguntan, ¿de qué está hecho un balón intragástrico? En realidad, ¿qué estamos insertando en nuestro cuerpo? Te lo contamos. (LEER MÁS)

Cada vez son más las personas que en su lucha contra la obesidad optan por el balón intragástrico para facilitar la pérdida de peso. Sin embargo, aún las hay que por desconocimiento y falta de información se muestran incluso temerosas ante este sencillo método que es rápido, indoloro y cómodo. Y se preguntan, ¿de qué está hecho un balón intragástrico? ¿qué estamos introduciendo dentro de nuestro estómago?

Un balón intragástrico no es más que una esfera de silicona totalmente segura y que no presenta ningún riesgo para la salud. Una vez introducida en el estómago siempre bajo control endoscópico, ésta se rellena con 600 cc de agua y posteriormente se deja flotando libremente en la cavidad gástrica. Sin más. Al ocupar una parte del estómago y dificultar así su vaciado, el paciente tiene ipso facto una importante disminución de la sensación de hambre y también de la ansiedad que le empuja a comer, en ocasiones, sin control y que pueden desencadenar a esa obesidad.

El objetivo del balón intragástrico no es solo que el paciente pierda peso, sino que lo mantenga conforme pasen los meses. Para ello es importante el hacer un mínimo de ejercicio diario, aunque sea salir a andar de 30 a 60 minutos, y hacer dieta. Optar por un balón intragástrico siempre es recomendable que vaya acompañado a posteriori con un médico especialista que diseñe una dieta personalizada con el objetivo de no ganar peso, de tener un peso saludable y que el paciente no tenga sensación de hambre o ansiedad en cualquier momento.

A la pregunta, ¿de qué está hecho un balón intragástrico? También la acompaña muchas veces el cómo se realiza la introducción de éste dentro del estómago del paciente. Simplemente se realiza de forma ambulatoria, con una sedación ligera controlada por un anestesista y siempre bajo control endoscópico. Se introduce el balón y el endoscopio por la cavidad oral sin cirugía. En realidad se trata de una técnica que no dura más de 20 minutos y dentro de los 30 a 45 minutos posteriores, el paciente ya se puede ir a casa. Los primeros tres días puede sentir molestias en el estómago e incluso náuseas pero es normal. El estómago se debe ir adecuando al balón intragástrico. El balón se lleva durante seis meses y después se debe retirar.

 
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