obesidad mórbida

Consejos para evitar ganar peso en verano tras un tratamiento de obesidad

Una de las mayores preocupaciones de las personas que se someten a algún tratamiento de obesidad porque no son capaces de perder peso por las vías tradicionales es precisamente volver a recuperar los kilos perdidos después de la intervención. Además, estos pacientes temen al verano por ser una época en la que nos relajamos más con la comida.


Es un temor bastante extendido, porque estos tratamientos de obesidad suelen ser costosos y requieren de cierta disciplina del paciente para conseguir los objetivos. Banda gástrica, bypass gástrico, balón intragástrico o gastrectomía vertical son algunas de las intervenciones más utilizadas para conseguir que los pacientes con graves problemas de obesidad logren adelgazar.

En la mayoría de los casos, los resultados son un éxito, pero existen una serie de consejos para que estas personas con tendencia al sobrepeso no recuperen los kilos que perdieron tras el tratamiento, sobre todo en verano.

Consejos para evitar ganar peso tras un tratamiento de obesidad

Por ejemplo, los pacientes que se somenten a una cirugía de bypass gástrico consiguen perder entre el 50 y el 80 por ciento del sobrepeso durante el primer año y este porcentaje puede aumentarse durante el segundo. Pero para lograr que tras la pérdida de peso los resultados perduren, es necesaria una implicación del paciente, que debe incorporar ya para siempre unos buenos hábitos alimenticios y la práctica de ejercicio.

Tanto si te has sometido a este tratamiento de obesidad como a cualquier otro, para que esos kilos de más nunca vuelvan es recomendable seguir los siguiente consejos:

1.- Planifica las comidas. Una vez hayas llegado a tu peso sano podrás comer de todo, pero siempre en su justa medida. Debes diseñar tus menús teniendo en cuenta los nutrientes y propiedades de cada alimento. Dale prioridad a los que son ricos en minerales, ácidos grasos esenciales o vitaminas y destierra para siempre las grasas y los azúcares. Si tienes dudas para hacerlo, tal vez te ayude el consejo de un nutricionista.

2.- Controla las calorías. Cada uno, en función de su estatura, constitución y capacidad de quemar grasas tiene un número de calorías del que no debería pasarse para no engordar. Comprueba que tus menús no se pasan de tu número óptimo de calorías.

3.- No pases hambre.  Mantenerse en forma no es sinónimo de pasar hambre. Debes hacer las 5 comidas diarias de forma consciente y, aunque sabemos que en verano es más difícil porque estamos más relajados, a ser posible, no hagas grandes variaciones en los horarios.

4.- Bebe mucha agua. La ingesta de agua en la dieta es importante para una buena hidratación, sobre todo durante el verano, y porque produce sensación de saciedad. Aunque te cueste, por que tal vez estés de vacaciones, evita las bebidas alcohólicas.

5.- Haz deporte. Si implementas en tu vida la práctica de ejercicio verás como te  resulta mucho más fácil mantenerte en tu peso óptimo. ¿Por qué no pruebas con deportes acuáticos?

No debes obsesionarte para mantenerte en tu peso. Siguiendo estos consejos conseguirás no engordar tras tu tratamiento de obesidad y adquirirás unas rutinas muy saludables que se mantendrán para toda tu vida.

 

Obesidad durante el embarazo

El embarazo durante la obesidad puede comportar graves problemas de salud en el futuro bebé. En este breve reportaje, el doctor Pujol Rafols y su paciente Rosa nos exponen los problemas que comporta la obesidad durante el embarazo. Unos embarazos en los que la madre suele tener un importante grado de obesidad que supone un elevado riesgo para la salud del feto. Por ello, la futura mamá debe llevar un estricto control de la salud, debe de ponerse en manos de especialistas médicos que la asesoren y seguir sus consejos profesionales.

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"Tu cirugía en buenas manos"

Contactar con el Dr. Joan Pujol Rafols: https://www.cirugiayobesidad.es/contacto
 

Los peligros de la obesidad en el embarazo

Cada vez son más los casos de mujeres obesas que existen en España. Este problema se acentúa cuando hablamos de obesidad durante el embarazo, pues además de poner en riesgo su vida estará poniendo la de su bebé. Todo pasa por seguir unos hábitos de vida saludables antes, durante y después del embarazo.


Por desgracia, la obesidad es una patología muy extendida entre la sociedad española, incluidas las mujeres embarazadas, las cuales correrán ciertos peligros tanto durante la gestación como durante el parto y el posparto. A una mujer que tenga un peso normal al comienzo del embarazo se le recomendará ganar entre 7 y 11 kilos durante el proceso de gestación, pero nunca ni más ni menos. Además de los riesgos que supone la obesidad en el embarazo, son también innumerables los peligros que acarrea seguir un régimen a rajatabla durante la gestación, ya que será nuestra obligación seguir los consejos de nuestro especialista e ingerir una dieta a base de alimentos con alto valor nutricional, evitando los ricos en calorías y grasas saturadas.

Llegados a este punto, muchas de las mujeres que desean ser madres y que tienen miedos frente a la obesidad durante el embarazo, se preguntarán: ¿Qué riesgos correría?

1. En las madres primerizas se correría el peligro de que el parto se adelantase (previo a las 32 semanas) o incluso que se produjese la muerte fetal. En las mujeres que ya han sido madres anteriormente, ese riesgo de muerte fetal será más tardío, en torno a las 28 semanas.

2. Se incrementa la frecuencia de preeclampsia. Esta enfermedad está relacionada con aumento notorio del Índice de Masa Corporal (IMC). A su vez provocará hipertensión arterial, retención de líquidos e inflamaciones durante el embarazo (hinchazón de pies y manos, dolores de cabeza, etc.). Cuando ésta se torna más severa podría deparar en la restricción del flujo de sangre que debe dirigirse a la placenta, poniendo en peligro la vida del bebé. Aunque a algunas les parezca desconocida, esta enfermedad se diagnostica en el 10% de las gestantes, siendo la solución el reposo absoluto en los casos más leves y la inducción del parto en los más graves.

3. Diabetes Gestacional: Es una tipología de diabetes que se desarrolla a raíz de la obesidad en el embarazo, impidiendo que nuestro organismo destruyese el azúcar y poniendo en riesgo la vida de nuestro hijo. Ésta originaría en el bebé casos de hipoglucemia, retraso en el desarrollo pulmonar, diabetes durante su etapa adulta e incluso hasta la muerte.

4. Trombosis: Las mujeres que sufren obesidad durante el embarazo corren mayor riesgo de padecer una enfermedad grave en la que un coágulo de sangre se forme dentro de un vaso sanguíneo.

5. Apnea del sueño: La obesidad en el embarazo también generará la aparición de este trastorno que dificultará nuestra respiración durante el sueño.

6. Cesárea: Es la única solución que le queda a aquellas mujeres que padecen obesidad durante el embarazo y cuyas vidas corre peligro.

7. Infecciones postparto: La obesidad en el embarazo también repercutirá en los momentos posteriores, ya que aquellas mujeres que se hubiesen sometido a una cesárea correrían ahora el riesgo de incubar infecciones peligrosas.

Además de la madre, la obesidad en el embarazo también ocasionará serias complicaciones para el bebé:

1. Macrosoma: Enfermedad que provoca que nuestro bebé aumente considerablemente de peso durante su desarrollo, conllevando en serios problemas a la hora del parto. Muchos bebés padecen distocia de hombros, es decir, daños en esa zona de su cuerpo en el momento del alumbramiento.

2. Defectos del tubo neural: La obesidad en el embarazo provocará bajos niveles de ácido fólico durante el tercer trimestre en algunos casos.

3. Obesidad infantil: Diferentes estudios demuestran que el 30% de los bebés nacidos de madres obesas padecerán obesidad cuando cumplan los 4 años.

A la hora de establecer una dieta en las madres embarazadas, ésta deberá contener un alto valor de nutrientes, para evitar así que el cuerpo tomase proteínas y grasas como fuente de energía y se alterase de este modo el desarrollo neurológico del feto. Para prevenir la obesidad durante el embarazo no pueden faltar en la dieta de una mujer embarazada los siguientes alimentos: lácteos, cereales y derivados (arroz, pasta, galletas y pan de forma moderada), legumbres, frutas, verduras y hortalizas, carnes/pescados y huevos, grasas y aceites (de oliva y semillas, pero de forma prudente. Se limitará el consumo de la mantequilla, los frutos secos, la nata y la mayonesa).

Si como mujer queremos quedarnos embarazadas, pero tenemos miedo a que la obesidad durante el embarazo acarrease riesgos sobre el feto, deberíamos seguir los siguientes consejos:

1. Perder peso antes de quedase embarazada: Es importante seguir una dieta sana y realizar ejercicio de forma frecuente para conseguir perder esos kilos de más que podrían suponer un problema durante la gestación. En caso de que se tratase de un problema de mayor envergadura, lo mejor será ponerse en manos de profesionales y someternos a una operación de cirugía estética.

2. Ejercitarse durante el embarazo: No se trata de ir al gimnasio, sino de caminar por casa o por la calle, evitando una vida plenamente sedentaria.

¡Es importante cuidarnos y evitar la obesidad en el embarazo, ya que solo así estaremos velando por la salud de nuestro bebé!

 

 

La obesidad en ancianos reduce su esperanza de vida

En numerosas ocasiones se habla de la importancia de no tener jóvenes con sobrepeso y de reeducar a los adultos para que eviten la obesidad. Pero, ¿qué ocurre con los ancianos? En ellos los riesgos son mayores ya que esta enfermedad se puede unir a otras causadas por la edad e incluso agravarlas. Se debe estar alerta.


Afortunadamente, la sociedad actual está muy concienciada con el problema de la obesidad pero en numerosas ocasiones, los estudios y debates se centran en los niños y adultos a pesar de que la obesidad en ancianos no es menos relevante. Y es que la esperanza de vida de nuestras personas mayores se puede acortar y mucho debido a esta enfermedad.

El profesor Pramil N. Singh de la Universidad Loma Linda University lo demostró científicamente ya que realizó una investigación durante 29 años y sobre una población de 6.030 personas. En el estudio se descubrió que los hombres de 75 años con Índice de Masa Corporal(IMC) de 22.3 vivían alrededor de 4 años menos que aquellos que tenían un IMC menor. En las mujeres, el resultado fue que las de 75 años con un IMC de 27.4 vivían dos años menos que las ancianas de su misma edad pero con menor IMC.

Por tanto, son esos datos de IMC los que demuestran que la obesidad en ancianos ofrece menor esperanza de vida a las personas mayores.  Hay que recordar que los datos adecuados de IMC para una vida saludable y que mantenga a raya la obesidaddebe estar entre 25 y 29.9.

Pero es que además, la calidad de vida de un anciano con obesidad se reduce mucho. Si el paso del tiempo ya conlleva en sí una reducción de la movilidad, la obesidad lo agrava y mucho. Enfermedades como la artritis, la artrosis y las enfermedades coronarias dependen mucho de la obesidad.

Tener hábitos saludables como una buena alimentación, realizar deporte en la medida de lo posible como ir a caminar, ir a nadar, realizar ejercicios de movilidad y descansar bien, son fundamentales para evitar la obesidad en ancianos o al menos para no agravarla.

Existen personas que durante toda su vida han sufrido obesidad y es sencillo diagnosticar que en su época anciana la seguirán padeciendo. Por ello, es mejor ponerle freno en la edad madura o adulta con una buena dieta y buenos hábitos. Y si aun así no se puede erradicar, se pueden buscar soluciones como la intervención quirúrgica para no llegar a la vejez con obesidad

 

Reportaje sobre obesidad en los informativos de 8TV

La operación es, actualmente, el único modo exitoso de tratar la obesidad mórbida que afecta a un número cada vez mayor de personas. Las técnicas quirúrgicas que se emplean para reducir el estómago son diversas e, incluso, en algunos casos  se realizan por video cirugía.

Entrevista al Dr. Pujol en el programa El Médico en Casa

Ante el aumento de casos de obesidad y obesidad mórbida, especialmente grave, el Dr. Joan Pujol propone la solución de someterse a una intervención para reducir el estómago. Intervención que puede ser, debido a las nuevas técnicas quirúrgicas, mínimamente invasiva.

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