operación de reducción de estomago

Operarme me cambió la vida

Carmen Delgado se define actualmente como una persona feliz, y lo afirma con una sonrisa de oreja a oreja. Hoy con 54 años pesa 55 kg. Después de haber padecido obesidad durante 40 años y llegando a pesar 115 kg. Al año de someterse a una reducción de estómago con el doctor Joan Pujol Rafols, su vida había cambiado radicalmente.

Carmen, ¿por qué decidiste operarte? Estaba harta de dietas milagro, de bajar 30 kilos para subir en tres meses 20, de gastarme dinerales en nuevas dietas, pastillas milagrosas, batidos y demás inventos que hacían que perdiera salud, dinero y pocos kilos. Con mi exceso de peso y a las puertas de la menopausia, sabía que si no ponía solución y me operaba ya no iba a bajar kilos jamás.

¿Con qué técnica te operó el Dr. Joan Pujol Rafols y en qué consiste? El doctor me practicó una reducción de estómago. Esta técnica consiste en retirar una parte del estómago, haciéndolo más pequeño, y con ella la hormona que provoca el hambre. ¡Ahora me como un solo montadito y ya me siento llena!

Entre la operación y hasta llegar a tu peso ideal, ¿cuánto tiempo pasó? Menos de un año, la verdad es que empecé a bajar de peso bastante rápido. Con 80 me veía guapa, con 70 también, y con 60 imagínate. Ahora, que me mantengo entre los 55 y los 56 kg, me veo guapísima.

¿Qué provocaba la obesidad en tu vida? Provocaba infelicidad. Yo era una persona infeliz desde hacía mucho tiempo, solo me sentía feliz cuando adelgazaba algo, que era cuando me sentía bien conmigo misma, pero eso ya hacía mucho que no pasaba.

La obesidad afectaba a todos los ámbitos de mi vida, el profesional, el personal…Yo soy profesora y no me sentía cómoda dando clases, me avergonzaba. No estaba cómoda con mi pareja, no me apetecía salir a la calle, conducir me resultaba incómodo ya que los kilos no te permiten mover con agilidad. Ir de vacaciones, lo que todos deseamos, era un auténtico suplicio ya que implicaba caminar para visitar lugares y me cansaba, y luchar para no salir en las fotos. Otro problema era el sudor, tanto en verano como en invierno, la ropa me quedaba empapada. Y podría seguir enumerando más y más ejemplos.

¿Tu salud física se estaba viendo afectada? Desde luego. Tenía las rodillas muy resentidas, ya que al soportar tanto peso se iban desgastando. Llevaba ya varias operaciones y los cirujanos me comentaban que era clave adelgazar. Sufría de dolor de espalda, me sentía cero ágil, roncaba…

¿Llegó a afectar la obesidad a tu equilibrio emocional? Evidentemente, y el que diga que no me atrevo a decir que miente. Te afecta no verte como una persona “normal” y por tanto dejas de hacer vida “normal”. Sentirse gorda deriva en no gustarte cuando te reflejas en el espejo, en ir perdiendo la seguridad en ti misma y por tanto creer que no gustas a tu pareja (aunque no sea verdad), no querer hacer vida social, no tener ganas de ir de tiendas, que ir al trabajo se te haga un mundo porque lo pasas mal… Todo esto eso afecta y muchísimo, más de lo que nadie, si no lo ha pasado, pueda imaginar.

Saciaba mis miedos y mis inseguridades con la comida, y eso, no era vida. Yo había llegado a extremos en que dejaba de comer, no porque me sintiera llena si no porque me dolían las mandíbulas de masticar, era comprar comida por comprar, no por tener hambre.

¿En qué aspectos ha cambiado tu vida desde que te has operado? Absolutamente en todos. Me siento segura, guapa, divertida y ocurrente. Soy feliz y hago feliz a todos los que me aguantaron amargada. El día a día en mis clases es más cómodo, me puedo subir a una mesa sin tener miedo a romperla, para colgar los trabajos de mis alumnos. Me puedo vestir como quiera. Hasta ir de rebajas es una delicia, las tallas pequeñas son las que quedan en las rebajas y además son más baratas. He aprendido a cuidarme, por dentro y por fuera. Económicamente también es una ventaja: no gastas en tapas, en comidas, en el supermercado compras mucho menos porque comes mucho menos…

Cuesta dejar de pensar como una persona que solo piensa en comer. Ahora se me olvida comer porque no tengo sensación de hambre y de hecho me tengo que poner avisos en el móvil para comer. 

¿Realizas algún tipo de dieta? No, la verdad es que como de todo e intento que sea equilibrado. Algo curioso es que me han cambiado los gustos, como cosas que antes no me gustaban y al revés.

¿Actualmente realizas ejercicio físico? Actualmente no hago deporte aunque trabajo mucho… Ya sé que no es excusa, el ejercicio físico es básico y todos deberíamos de hacer. Es un pendiente que tengo.

¿Volverías a pasar por quirófano? Sin dudarlo un solo segundo. Solo hago que pensar que ojalá me hubiera operado mucho antes con el doctor Pujol Rafols. Con la reducción de estómago mi vida hubiera sido muy diferente.

¿Qué recomiendas a las personas que sufren obesidad? En primer lugar que sean sinceros consigo mismos y reconozcan que no son felices. La obesidad te limita la vida, te impide hacer muchísimas cosas que sí se pueden hacer estando en tu peso, en definitiva tener una vida totalmente normal. Animo a las personas que padecen obesidad a que afronten el miedo a la operación, porque a mi operarme me cambió la vida. Mi experiencia y mis fotos del antes y del después son la evidencia de que vale la pena hacer cualquier esfuerzo.

 

TU CIRUGÍA EN BUENAS MANOS.

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La alimentación tras una operación de reducción de estómago

Tras haber sido sometidos a una operación de reducción de estómago, deberemos ponernos en manos de nuestro especialista, el cual nos recomendará la dieta a seguir durante las semanas posteriores. Es nuestra obligación adoptar unos hábitos de vida y alimenticios saludables para que la cirugía bariátrica sea efectiva.


Una operación de reducción de estómago requiere de una preparación física y psicológica del paciente, la cual incluirá también una dieta específica. No obstante, el postoperatorio del bypass gástrico nos impondrá ciertos límites a la hora de comer durante los primeros meses. Una vez transcurrido ese tiempo, no podremos volver a los hábitos alimenticios abusivos que teníamos anteriormente y que nos derivaron en problemas cardiovasculares o en casos de obesidad o sobrepeso. Todo pasa por seguir las orientaciones de nuestro médico y por demostrar una gran fuerza de voluntad a la hora de establecernos una dieta estricta.

Los primeros 2-3 días, la dieta estará constituida exclusivamente por líquidos. Durante el primer mes se seguirá una dieta a base de alimentos líquidos o triturados con el objetivo de que el estómago se fuese recuperando paulatinamente tras la operación de reducción de estómago. Se recomienda tomar cremas vegetales, sopas que combinen carne y pollo licuado, purés de patata y compotas de frutas, consiguiendo así obtener todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo. Es evidente que al haber sido sometidos a una operación de reducción de estómago, percibiremos la sensación de saciedad más pronto, por lo que podremos comprobar que ahora ingeriremos una cuarta parte de lo que comíamos antes.

Una vez pasado el primer mes tras la operación de reducción de estómago, la dieta de los 60 días posteriores deberá consistir en alimentos blandos (carnes troceadas, huevo, quesos bajos en calorías, pescados, etc.) que pudiesen ser digeridos fácilmente por nuestro estómago. Transcurrido este período, y tras autorización de nuestro especialista, podremos incorporar nuevos alimentos sólidos a nuestra dieta (granos, cereales, frutos secos, etc.).

Nuestros hábitos tras la operación de reducción de estómago deben cambiar drásticamente, de tal modo que en lugar de realizar 3 comidas principales y abundantes hiciésemos 5 comidas diarias basadas en proporciones más pequeñas. Los alimentos que no podrán faltar en nuestra dieta saludable serán la proteína magra (pescado, pollo, pavo y carnes rojas sin grasa), así como las frutas y las verduras. No obstante, será vital prevenir tanto los alimentos ricos en azúcares, hidratos y gases como el consumo de alcohol y otras bebidas estimulantes. Es importante evitar la toma de líquidos durante las comidas, ya que de este modo el estómago se llenaría antes y nos saciaríamos demasiado pronto. Por todo ello, será recomendable ir equipados con una botellita de agua durante los primeros meses, así como hidratarnos con otro tipo de líquidos (caldos desgrasados, infusiones, zumos no azucarados y bebidas isotónicas).

Todo paciente que haya sido sometido a una operación de reducción de estómago deberá realizarse análisis periódicos para detectar posibles deficiencias de vitaminas y minerales (hierro, vitamina B12, Calcio, Vitamina D, etc.). Además, será recomendable no acostarse hasta no transcurridas 2 horas desde la última comida, evitando así el riesgo de que la comida subiese a la boca y nos generase náuseas.

Otras de las consecuencias de la operación de reducción de estómago sería la aparición del estreñimiento. En estos casos, sería conveniente introducir una mayor presencia de fibra (frutas, yogures y verduras) en la dieta. De igual modo, será recomendable practicar regularmente ejercicio para que nunca careciésemos de movimiento intestinal. ¡No hay que alarmarse. La solución pasa por poner siempre de nuestra parte y obedecer los consejos de nuestro médico!

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